martes, 1 de junio de 2010


¿Llanto inconsolable, desánimo, pérdida del apetito y poco interés por las actividades que te motivaban día a día? Puede que esto sea una señal de padecer depresión, una enfermedad que no distingue sexo, edad o clase social.

La cotidianidad y el estrés que vive la sociedad diariamente, trae diversas consecuencias en el estado emocional de las personas. Para muchos, estas no son importantes y son pasadas por alto. Una de las consecuencias que pocos ven es la depresión, afecta a niños, jóvenes y adultos, relacionándose en el contexto en el que se desenvuelven.

Unos sufren por desempleo, malas calificaciones y otros sin razón alguna, es por esto, que las emociones están en constante cambio y suelen perturbar las actividades que generalmente realizan. A este estado depresivo se le atribuyen factores económicos, genéticos, problemas intrafamiliares, enfermedades y limitaciones físicas, ocasionando variaciones en el estado de ánimo de cada individuo que lo padece.

Sin embargo es precisa la compañía y el apoyo indispensable de seres queridos y profesionales que brinden seguridad, más no juzgar la condición de cada persona depresiva. Es por esta razón, escuchar es fundamental para combatir la desolación a la que se enfrenta, ofreciendo opciones con las que puede encontrar una solución.

20 años de Depresión

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